Viviendo con el espíritu que Dios nos dio

Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.  2 Timoteo 1:7

1. Un espíritu que rechaza la cobardía Dios deja claro lo que no proviene de Él: el temor paralizante. Isaías 41:10 “No temas, porque yo estoy contigo…” Salmos 27:1  “¿De quién temeré?” Romanos 8:15 “No habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor…” La cobardía limita la fe y detiene el propósito de Dios en nuestra vida.


2. Un espíritu de poder para vencer Dios nos ha dado poder espiritual para vivir en victoria. Hechos 1:8 “Recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo…” Efesios 3:20  Dios es poderoso para hacer mucho más de lo que pedimos Filipenses 4:13 “Todo lo puedo en Aquel que me fortalece” No dependemos de nuestra fuerza, sino del poder de Dios en nosotros.


3. Un espíritu de amor que transforma El amor es la evidencia del Espíritu de Dios en nosotros. 1 Juan 4:18 “El perfecto amor echa fuera el temor” Juan 13:35 “En esto conocerán todos que sois mis discípulos…” Romanos 5:5 El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones El amor reemplaza el miedo y nos capacita para reflejar a Cristo.


4. Un espíritu de dominio propio que nos guía Dios nos da control, equilibrio y sabiduría para vivir correctamente. Gálatas 5:22-23 El fruto del Espíritu incluye la templanza Proverbios 25:28 El que no tiene dominio propio es como ciudad sin muro 1 Corintios 9:25 El creyente debe ejercitar el dominio propio El dominio propio nos permite vivir una vida ordenada y guiada por Dios.


Conclusión Dios ya nos ha dado todo lo necesario para vivir una vida firme: No temor, sino poder, amor y dominio propio. La clave no es pedir algo nuevo, sino activar lo que ya hemos recibido. Cuando caminamos en este espíritu, dejamos atrás el miedo, vivimos en victoria, amamos como Cristo y actuamos con sabiduría.