Introducción
Todo lo que tenemos proviene de Dios.
Salmos 24:1 De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan
Dar a Dios no es pérdida, es una expresión de fe, gratitud y obediencia.
Cuando entendemos esto, dar deja de ser una obligación y se vuelve un privilegio.
¿Estamos honrando a Dios con lo que Él nos ha dado?
I. Dar a Dios lo primero y lo mejor (Diezmos y Primicias)
Honra a Jehová con tus bienes,Y con las primicias de todos tus frutos; Proverbios 3:9 Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. Malaquías 3:10 Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de Jehová es; es cosa dedicada a Jehová. Levítico 27:30
El diezmo reconoce a Dios como dueño.
Las primicias muestran que Dios es prioridad.
No se trata de lo que sobra, sino de lo primero.
Poner a Dios primero en nuestras finanzas.
Confiar en que Dios provee cuando le honramos.
II. Dar con la actitud correcta (Ofrendas)
Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre 2 Corintios 9:7 Marcos 12:41–44 La ofrenda de la viuda. Dad a Jehová la honra debida a su nombre;Traed ofrendas, y venid a sus atrios. Salmos 96:8
Dios mira el corazón más que la cantidad.
La ofrenda es adoración voluntaria.
Dar con gozo agrada a Dios.
Revisar nuestra motivación al dar.
Dar con gratitud y alegría.
III. Vivir el principio de la siembra (Siembras)
Gálatas 6:7 Todo lo que el hombre sembrare, eso segará.Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. 2 Corintios 9:6 Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir. Lucas 6:38
Dar es sembrar en el Reino de Dios.
La cosecha llega en el tiempo de Dios.
La siembra requiere fe.
Sembrar con constancia.
No cansarse de hacer el bien.
Conclusión y llamado
Dar a Dios es una muestra de amor y confianza.
No damos para recibir, damos porque amamos a Dios.
Cuando honramos a Dios con nuestros recursos, Él cuida de nuestras necesidades.
pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades. No es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta. Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios. Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. Filipenses 4:16-19
Evalúa tu fidelidad a Dios.
Decide honrar a Dios con sus bienes.
Orar pidiendo un corazón generoso.
